El cappuccino perfecto


Para conseguir un cappuccino perfecto hay que buscar el equilibrio perfecto de sabor entre café y leche.


El resultado ha de ser una bebida dulce y cremosa, se debe servir a una temperatura que permita beberla inmediatamente.

El cappuccino se divide en tres partes, una de café, otra de leche y otra de leche cremada.

Hay que realizar la extracción de un espresso perfecto según se indica aquí.
Hay que dominar la técnica de la emulsión de la leche.

Como opcional, se puede incorporar cacao o canela, aunque en la receta original solo constan café y leche cremada.

El latte art es la guinda de la realización de un cappuccino perfecto, pero lo importante es el sabor que se encuentra debajo del dibujo, un dibujo bonito no sirve de nada sin un buen sabor.


La leche



La importancia de la leche e un cappuccino es tanta como el espresso.

Debe estar siempre fresca (cerca de los 4 º C) y tiene que ser de buena calidad y un alto valor proteico, lo que permite la elaboración de crema de leche para las diferentes bebidas como; Latte Macchiato, Cappuccino, etc.

Hay varios tipos de leche, la mejor es Leche Pascual Extra Creme la cual tiene 3,6 % de grasa y es la única con un 3,9 % de proteína.

Técnica para la elaboración de crema de leche para un cappuccino:
Purgar la lanceta para eliminar el agua condensada.
Colocar la punta del tubo de vapor entre el centro de la lechera y un lateral, debe estar tocando la superficie de la leche.
Abrir el vapor a tope.
Mantener el vaporizador de leche siempre por encima de la superficie hasta que la leche llegue a los 40 º aproximadamente.
Una vez alcanzada la temperatura, se sumerge la punta por completo en la leche buscando crear un remolino que nos da la crema de la superficie con la leche líquida en el fondo.
Se debe verificar la temperatura con la mano, debe estar entre 65 º y 70 º.
Cerrar el vapor.
Retirar la leche y purgar y limpiar enérgicamente el tubo de vapor.
Con la jarra posada envolver la crema creada en la superficie con la leche líquida del fondo, esto se hace para crear una textura homogénea y formar la crema de leche.
En el caso de que nos quede alguna burbuja en la superficie se debe golpear contra una superficie el vértice inferior de la jarra.